La formación del apego en los bebés

Seguramente os habréis encontrado con bebés a los que coges en brazos y no protestan, y en cambio otros que no se quieren separar de los brazos de sus madres. Puede que pensarais que esto depende de la idiosincrasia de cada niño, y es cierto que hay cierto componente de individualidad, pero en estas diferencias tiene gran peso la etapa evolutiva en la que se encuentre el bebé.

Según en el momento de desarrollo del apego en el que se halle un bebé, será más o menos probable que reaccione mejor o peor al ser separado de sus padres, que muestre mayor efusividad al reencontrarse con algún familiar cercano o que se atreva a explorar por si solo una zona desconocida.

John Bowlby (1969), quien desarrollo por primera vez la Teoría del Apego, describe el apego como los fuertes lazos afectivos que sentimos por las personas que tienen una significababy-696353_1920ción especial en nuestras vidas. El apego que los niños crean con sus padres depende básicamente de la sensibilidad y la capacidad del adulto para garantizar las necesidades del bebé.

Al final de la década de los setenta Mary Ainsworth, psicóloga que tuvo un destacado papel en el estudio del apego, diseñó un procedimiento llamado “situación extraña” para conocer qué tipo de apego desarrollaban los bebés con sus madres. Este método permitía conocer la calidad del vínculo, el cual refleja la confianza y la seguridad que el niño percibe de sus interacciones con sus padres. El tipo de apego que establece el bebé en los primeros años de vida puede determinar cómo serán las futuras relaciones que éste establecerá a lo largo de la vida.
(Para no hacer este post demasiado largo, dedicaré otra publicación a explicar detenidamente en qué consistía el procedimiento de la situación extraña y los tipos de apego que se encontraron, así como sus posibles consecuencias.)

En la década de los sesenta, Schaffer y Emerson (1964) estudiaron el desarrollo del apego mediante una serie de observaciones a un grupo de bebés escoceses desde su nacimiento hasta los 18 meses de edad. Examinaron como reaccionaba un bebé cuando se le separaba de personas cercanas en distintas situaciones (por ejemplo, cuando era dejado con un desconocido o en una cuna) y hacia quien se dirigía cuando se le separaba. Si el bebé protestaba cuando se le separaba se consideraba que existía un apego hacia esa persona. A raíz de este estudio, Schaffer y Emerson constataron que existía una serie de fases por las que pasaban todos los bebés conforme desarrollaban lazos afectivos con sus cuidadores. También Bowlby en el año 1969 describió la formación del vínculo de apego en etapas.

Ambos estudios dividen el desarrollo del apego en cuatro etapas, aunque entre ellos varia el periodo de tiempo de cada etapa. Vamos a describir los aspectos clave del desarrollo del vínculo afectivo basándonos en las etapas descritas por Schaffer y Emerson (1964) y por Bowlby (1969):

  • Desde el nacimiento hasta las 6 semanas.

Los bebes responden favorablemente a los estímulos interesantes, sin necesidad de que sean sociales. Reaccionan bien a personas y objetos, y muy pocos estímulos generan respuestas de protesta. No hay evidencia de que puedan reconocer a las personas, aceptando a cualquiera que le proporcione comodidad, aunque hay estudios que indican que prefieren la voz de su madre.

Al final de este periodo ya empiezan a mostrar mayor predilección hacia estímulos sociales, como puede ser una cara sonriente o voces familiares.

  • De las 6 semanas a los 6/7 meses

Disfrutan de la compañía humana pero tienden a ser algo indiscriminados, es decir, no muestran aún predilección clara por personas del ámbito familiar. No obstante, sobaby-17357_1920nríen más a personas que a objetos con características humanas, como son los muñecos, y protestan si se les separa de una persona.

A los 3-6 meses ya se orientan y dirigen señales hacia figuras familiares, los cuales les consuelan con más rapidez. Es entonces cuando empiezan a mostrar reacciones mucho más intensas con ciertas personas, como podría ser su madre/padre o cuidador habitual, y las sigue con la mirada. Aunque se deja cuidar por desconocidos y no muestra ansiedad al separarse de los padres u otras personas.

  • De los 6/7 meses a los 9 meses.

Empiezan a protestar cuando son separados específicamente de una persona, generalmente de la madre/padre/cuidador, y cuando vuelven con ella la saludan con gran afecto. Se reducen las respuestas amistosas indiscriminadas y aumenta su grado de desconfianza hacia los desconocidos. En este momento es cuando según Schaffer y Emerson (1964) el bebé ha establecido su primer apego auténtico.

En esta fase los bebés buscan la proximidad con la ma dre/padre/cuidador. Mary Ainsworth (1979) hace énfasis en que la figura de apego le sirve al niño como base segura para la exploración, es decir, el mantener a la madre en su visión le aporta seguridad para poder inspeccionar la zona puesto que a esta edad el niño ya puede moverse gateando.

Semanas después de establecer los vínculos iniciales, es común que personas cercanas se vuelvan figuras de apego sustitutorio, estos pueden ser hermanos, padres, la cuidadora regular, etc. Schaffer y Emerson, en la cuarta etapa de su estudio denominada Fase de los apegos múltiples, apuntaban que a los 18 meses la mayoría de los bebés contaban con más de 4 figuras de apego secundario.walking-1081723_1920

  • A partir de los 24 meses.

Gracias al desarrollo de su capacidad lingüística y a la adquisición de la noción de permanencia del objeto, que consiste en la comprensión de que los objetos siguen existiendo aunque no puedan ser vistos, oídos o tocados, comprenden que la ausencia de la madre no es definitiva, esto relaja su tendencia a seguirla y calma su ansiedad.

En esta fase se ha observado que los niños cuyas madres al marchar les explican las razones de su salida y el tiempo aproximado que van a tardar en volver, suelen mostrar menores síntomas de enfado o ansiedad, que los niños cuyas madres no daban explicaciones. Y es notoriamente negativo mentir al niño sobre el motivo y el tiempo de la separación, el engaño provocará en él desconfianza y mayor ansiedad.

Actualmente aún se está investigando la estimación de la influencia que tiene el primer apego en las futuras relaciones afectivas, ya que se ha encontrado en gran cantidad de estudios que el primer apego crea precedente en los siguientes. De aquí la importancia de un estilo de crianza adecuado que aporte al bebé confianza y seguridad.

 

REFERENCIAS

Ainsworth, M. D. S. (1979). Attachment as related to mother-infant interaction. In J.S. Rosenblatt, R. A. Hinde, C. Beer, & M. Busnel (Eds.), Advances in study of behavior (Vol. 9). New York: Academic Press.

Bowlby, J. (1969). Attachment and loss (Vol. 1). Attachment. New York: Basic Books.

Schaffer, H. R., & Emerson, P. E. (1964). The development of social attachments in infancy. Monographs of the Society for Research in Child Development, 29, 3, Serial No.94.

 

www.annaoropsicologa.com

 

Un comentario en “La formación del apego en los bebés

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *